¿Cómo se trata?

Ya hemos comentado que el SII no tiene una causa orgánica, así que el tratamiento se basa en aliviar los síntomas y debe ser individualizado. Existen varios puntos clave que pueden ayudar a mejorar los síntomas:

  • Reconocer y controlar las situaciones estresantes (laborales, familiares…) como factor desencadenante o agravante de los síntomas.
  • Adaptar la dieta y evitar aquellos alimentos que influyen negativamente sobre los síntomas como pueden ser grasas, lácteos, cafeína, alcohol, etc.
  • Tomar probióticos. Se ha demostrado que tomar probióticos puede mejorar la sintomatología. La OMS define los probióticos como "microorganismos vivos que, cuando son suministrados en cantidades adecuadas, promueven beneficios en la salud del organismo huésped." En los últimos años la investigación sobre probióticos se ha incrementado de manera notable y, a día de hoy, ya no cabe ninguna duda de que los probióticos, como el Lactobacillus Plantarum (Protransitus), realizan multitud de acciones beneficiosas sobre el organismo y que pueden ser útiles en determinadas patologías del aparato digestivo como el SII.
  • En algunos casos puede ser necesario tratamiento farmacológico y será su médico quién deberá pautarlo. El tratamiento mejora la calidad de vida de las personas, no cura la enfermedad.

El paciente debe aprender a convivir con su enfermedad y asumir que esta puede cursar con periodos sintomáticos más o menos largos intercalados con épocas libre de síntomas. Los tratamientos como los probióticos, pueden aliviar la sintomatología en las épocas de actividad de la enfermedad y hacer que los periodos libres de síntomas se alarguen.


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